No hablar por celular en la calle y no ‘dar papaya’ por inseguridad: Policía
La delincuencia azota y no respeta la vida ajena para hacer de las suyas.
Paradójicamente, mientras la delincuencia sigue haciendo de las suyas, a cualquier hora y sitio de Barranquilla, la Policía Metropolitana le recomienda a la ciudadanía “no dar papaya” para no ser víctima de la inseguridad que azota a la capital del Atlántico.
Lo contradictorio del hecho es que, cuando la ciudadanía reclama más efectividad de la Policía en la calle, es la institución la que le pide a los barranquilleros adoptar “automedidas de seguridad”.
En esencia, según la Policía, es la misma ciudadanía la que de una u otra forma le brinda la oportunidad a la delincuencia para que cometa sus fechorías.
Uno de los casos más frecuentes es el del uso del celular en plena calle, ante lo cual la institución recomienda dejarlo timbrar y contestar o devolver la llamada dentro de un lugar seguro.
El hurto callejero de celulares se ha convertido en uno de los delitos que más impacta en la sociedad.
Lo mismo ocurre tanto para conductores, particulares o de taxis, como pasajeros que manipulan los celulares en las escuadras de los semáforos. Se han registrado muchos casos en que son interceptados por hombres en moto que, intimidándolos con armas, los despojan de sus celulares.
En otras ciudades se adelantan campañas de prevención para que la ciudadanía se abstenga a esta práctica de manipular los celulares cuando se encuentran frente a los semáforos.
Igualmente sucede con pasajeros, regularmente jóvenes, que viajan chateando o escuchando música exhibiendo sus equipos en las ventanillas de buses de rutas urbanas. Los hombres en moto están atentos a ellos, especialmente en las escuadras o paraderos, para quitárselos rápida y hábilmente.
En otros casos puede ocurrir que un delincuente puede ir camuflado de pasajero observando los movimientos con su celular y luego aprovecha para quitárserlo.

Para las personas que guardan su celular en el bolsillo trasero, resulta otra oportunidad propicia para los delincuentes. Bien sea en la calle o en los buses, pueden ser víctimas del denominado “cosquilleo”, sin que la persona alcance a percatarse.
Como la delincuencia no respeta nada, la misma recomendación se extiende a la gente para que se abstenga de manipular celulares y/o portátiles en las puertas de sus casas, porque hasta allí también llegan los hombres en moto que están acechando y aprovechando cualquier “papaya”.
Recientemente, se han registrados numerosos casos de lesionados, y hasta homicidios, por el simple hurto de un celular, razón por la cual las recomendaciones especiales frente al uso del mismo en las calles.
Otras recomendaciones están orientadas al cuidado ciudadano al momento de desplazarse de un sitio a otro.
Por ejemplo, no dormirse en los vehículos de servicio público (taxis, buses, transporte masivo), además de “estar 4 ojos” con los elementos de mano.
Además del cuidado que debe tener la ciudadanía con los denominados “colectivos”, teniendo en cuenta que muchas veces en ellos ya se encuentran delincuentes disfrazados de pasajeros y en el momento menos esperado atracan a las personas.
El caso más reciente ocurrió ayer martes en la Vía 40 con calle 72, donde los delincuentes fueron neutralizados por la misma ciudadanía que rápidamente intervino para auxiliar a la víctima y proceder contra los delincuentes y el “zapatico” que utilizaban para la fechoría.
A estas recomendaciones se suman los cuidados que hay que tener al momento de acudir a un cajero o una sucursal bancaria. Además de la desatender las “llamadas millonarias” o mensajes “ganadores”.
No obstante, más allá de las “automedidas de seguridad”, lo que la ciudadanía sigue reclamando es mayor efectividad para combatir la inseguridad.
Pero esas medidas de autoprotección no se pueden aplicar a cabalidad, porque paradójicamente pese a que la Industria Militar, Indumil, vende las armas a los ciudadanos de bien, con el lleno de todos requistos, no pueden ser portadas por sus propietarios ya que en el caso de la Segunda Brigada extendió la prohibición de los portes de armas hasta el 31 de diciembre del 2017. Mientras que los delicuentes, sicarios en su rol de atracadores, no necesitan de estas licencias para matar.